La realidad aumentada o «RA» es el nombre que reciben las tecnologías que mejoran nuestra experiencia del mundo real proporcionando información adicional generada por ordenador (en la mayoría de los casos, visual o auditiva), superponiendo objetos virtuales en nuestro entorno del mundo real, por ejemplo, o creando interacciones en tiempo real con personas, lugares y cosas que no están físicamente presentes.

Esta tecnología está estrechamente relacionada con la RV o realidad virtual, que tal vez conozca por varios vídeos virales de personas que estan tan inmersas que se asustan enormente al estar dentro de escenas de tensión. Mientras que con la RV el usuario se sumerge completamente en un mundo que es totalmente virtual, la RA ofrece una alternativa mixta, entrelazada, pero aún así puede ser inmersiva. Quizá el ejemplo más extendido de RA sea la popular aplicación Pokemon Go, que desató una enorme locura cuando se lanzó, ya que permitía a los usuarios salir a la calle y experimentar sus entornos habituales y familiares mientras interactuaban con Pokemons generados por ordenador en tiempo real a través de sus teléfonos móviles. Este fue el primer ejemplo verdaderamente generalizado de incorporación de la RA a la vida cotidiana, y hoy en día sigue siendo ampliamente utilizado y muy popular en todo el mundo, por lo que sabemos que la RA funciona con fines de entretenimiento. ¿Pero qué hay de las aplicaciones más prácticas, como la educación?

La realidad aumentada tiene un enorme potencial para ayudar en la enseñanza y el aprendizaje, sobre todo cuando se trata de aprender idiomas. La RA puede ayudarnos a adquirir un conocimiento tácito o implícito mucho mejor que cualquier libro de texto: al igual que sabemos que mantener una conversación con un hablante nativo es mucho más enriquecedor e ilumina más áreas del cerebro que un ejercicio de gramática rellenado huecos, sabemos que la RA puede funcionar de forma similar, ya que permite a los alumnos experimentar lo que están aprendiendo en tiempo real, de forma interactiva y envolvente. La RA ya se ha utilizado con cierto éxito para ayudar al aprendizaje de idiomas; algunos ejemplos de cómo podría funcionar son la posibilidad de ver anotaciones de objetos, personas y lugares del mundo real traducidos a varios idiomas simultáneamente, o las indicaciones de conversación dadas en tiempo real para ayudar a las interacciones en persona. Los modelos en 3D que pueden explorarse de forma interactiva en varios idiomas son también un gran recurso, al igual que el tipo de avatar virtual en 3D que se ve en aplicaciones como Mondly, donde tienes un «nativo» virtual que responde y ofrece comentarios en tiempo real con indicaciones visuales virtuales y correcciones rápidas, proporcionando ayuda para los estudiantes que están adquiriendo confianza para hablar en otros idiomas.

De hecho, desde la aparición de estas tecnologías se han llevado a cabo numerosas investigaciones que sugieren que los elementos 3D y de inmersión de la RA, en particular, pueden ser una gran ayuda para la memoria: los entornos y modelos virtuales que proporciona la RA pueden compararse con la técnica mnemotécnica «Midn Palace» que utilizan muchos artistas que precisa grandes cantidades de información a largo plazo. Sabemos que tener datos multisensoriales en 3D junto a la información nos ayuda a retenerla durante más tiempo; el uso de la RA para enseñar vocabulario integrado en el tiempo y el espacio, por ejemplo, aprovecha este hecho. Los estudios también demuestran que la RA puede ser una gran herramienta para facilitar la interacción con los demás, sobre todo para fomentar la confianza para hablar en la nueva lengua. El uso de tecnologías nuevas y atractivas también se está favoreciendo cada vez más para los estudiantes más jóvenes que, como nativos digitales, están psicológicamente entrenados para esperar y responder a una mayor cantidad de estímulos que los estudiantes del pasado. En general, las investigaciones demuestran que los estudiantes muestran una mayor motivación, niveles más altos de compromiso y satisfacción en su aprendizaje y, en última instancia, obtienen mejores resultados después de experimentar el aprendizaje apoyado por la RA. Pero cualquier tipo de dependencia de las tecnologías incipientes entraña riesgos: aunque las investigaciones publicadas en los últimos siete años demuestran que la RA puede tener un impacto positivo en el aula, también se han puesto de manifiesto sus desventajas y desafíos. Existe una resistencia sostenida en la comunidad docente al uso de tecnologías complejas que son difíciles de instalar y gestionar: las dificultades tecnológicas y los limitados conocimientos tecnológicos se citan una y otra vez como una barrera para integrar la RA más profundamente en los entornos educativos. También se teme que el aprendizaje de la RA aumente la carga cognitiva de los estudiantes y que, en última instancia, les cueste retener la información correcta más adelante. Como se ha mencionado anteriormente, las generaciones más jóvenes de estudiantes esperan un enfoque más estimulante y de ritmo rápido. Se aburren con facilidad y se apresuran a pasar a actividades más interesantes o atractivas. Esto es algo que puede favorecer al profesor cuando utiliza tecnologías como la RA, pero existe el riesgo de que la propia tecnología se convierta en una distracción que obstaculice el verdadero aprendizaje.

El proyecto AR4EFL espera seguir investigando formas de facilitar a los profesores y formadores el uso de las tecnologías de RA de una forma que les sirva más a ellos y, en última instancia, a sus alumnos. Con vistas a transformar la forma en que los estudiantes de primaria aprenden lenguas extranjeras, el proyecto diseñará, probará y publicará un nuevo e innovador paquete educativo pensando tanto en los estudiantes como en los profesores.

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